El Conde Rudi

Historia viva de Marbella, el Conde Rudolf Graf von Schönburg, más conocido como el Conde Rudi, primo del Príncipe Alfonso Hohenlohe, ha atendido en exclusiva a Social People.

¿Cómo decidió venir a Marbella y por qué?

Los rusos me quitaron todo y me dieron todo, porque, en su mo- mento, toda la familia nos tuvi- mos que escapar desde Prusia donde dieron orden de enviarnos a Siberia. Y,  con  mucha  suer- te nos vinimos al mejor lugar del mundo, que es Marbella.

¿Cómo terminó dirigiendo el hotel más emblemático de Marbella?

 Mi madre quería que yo fuera diplomático y mi tío banquero y yo uní estas dos profesiones en la dirección del Hotel Marbella Club. Me acababa de graduar en Dirección de Hoteles en la Escuela de Lausana, en Suiza, y el Príncipe Alfonso Hohenlohe me ofreció trabajar con él. Empecé en 1956 con tan solo 24 años.

¿Cuál es la historia del Hotel Marbella Club?

El Príncipe Alfonso Hohenlohe conocía a muchas celebridades y acudía a muchas  fiestas en Hollywood. En ese  tiempo,  su familia compró la finca Santa Margarita donde fijaron su residencia enamorados por el entorno y el clima de la Costa del Sol. Ellos invitaban a la gente de Hollywood para visitar su hogar y, quedaban prendados de la belleza del paraíso que es Marbella. Ahí es donde comienza la historia del Hotel Marbella Club.

¿Cuál ha sido la influencia de su mujer en su vida? 

Mucha. Hasta casarme con mi mujer, yo lo estaba con mi hotel. En 1931 me casé con María Luisa de Prusia, prima de la Reina Sofía y bisnieta del último Emperador de Alemania.

¿Qué es lo que más le gusta de Marbella?

 Su cielo azul y su clima. Por la mañana ver el cielo de Marbella me alegra la vida. Me en- canta el entorno. Marbella y su gente. Me sentí como en casa desde el primer momen- to en que visité Andalucía.

¿Cuál es la anécdota más curiosa de Marbella Club?

 Muchas. Y una de las fiestas más curiosas, en mi opinión, fue “las burradas”. Yo pedí 60 bu- rros para todos los clientes y cada uno de ellos llegó en burro al lugar donde celebramos una fiesta flamenca. Se creó un ambiente diferente y familiar y todos estaban encantados.

Pero celebramos muchas fiestas. Fiestas de disfraces, temáticas y los millonarios lo pasaban tan bien que todavía se enamoraban más de Marbella.

 

 

 

Autor entrada: Elena Pomozova

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